‘Spin-offs’ blogueros: ¿sí o no?

Llevo meses dándole vueltas. ¿Meses? Perdón, quería decir mesazos. Se acerca al año si no lo ha sobrepasado ya. En tiempos de Medium, hablo de amplificar ciertas inquietudes personales mediante otra publicación al margen de esta que estáis leyendo ahora. ¿Por qué? Porque creo que en este blog esas inquietudes quedarían algo difusas, desvirtuarían el tema más recurrente —que es la tecnología, salta a la vista— y no llegarían adecuadamente al público al que creo que interesarían.

Sin embargo, al mismo tiempo, no dejo de pensar que esto es al fin y al cabo un blog personal que recoge en gran medida todo lo que me interesa y tampoco estaría fuera de lugar. Aunque me queda la duda de si verdaderamente se integrarían, como digo, y si podría conseguir alcanzar parte de los objetivos que persigo. O si el hecho de publicar esos contenidos aquí supondría lastrarlos, esencialmente, por la no especialización.

Una buena forma de despejar dudas suele ser mirar alrededor. Ver qué han hecho otros, cómo han encarado circunstancias semejantes, valorar cómo les ha ido y tomar nota.

El primer ejemplo que me viene a la cabeza es el de mi amigo Fernando de Córdoba, que tiene un blog personal y, a su vez, otros dos: el gran Marca por hombre y La cabeza llena. Podría escribir sobre cómo le gusta el branding y todas las curiosidades sobre marcas en su espacio personal, pero no. Y lo mismo con el segundo proyecto, que podría haberlo integrado en su bitácora, pero tampoco. Y le va de fábula.

Otro ejemplo que también se me ocurre, a bote pronto, es el de Álvaro Bohórquez con su Blog de Bori y los hijos blogueritos que con el tiempo ha tenido. El txoko de Bori, como espacio en el que recoger sus experiencias gastronómicas; y Sala B, como rincón cinéfilo en el que despachar la valoración de las películas que disfruta o padece con una frase. Alberto Cabello, otro ilustre de la blogosfera, también ha hecho algo parecido sacando el marketing de Diario de un pixel y dejándolo para Que se mueran los CEOs.

En el otro lado tenemos una gran parte de los blogs personales que podamos imaginar. Aquellos que combinan varias temáticas que le interesan a su autor en un mismo espacio, sin necesidad de uno propio y monotemático; seguro que se os ocurren varios ejemplos.

Llegados a este punto de la paja mental, más valoraciones. ¿Pros de la publicación independiente? Mayor flexibilidad, diferenciación, concreción y destaque al margen del resto de temas que podrían llegar a arrastrar esa temática y diluirla. ¿Contras? Que hasta cierto punto hay que redoblar esfuerzos por nutrir una publicación independiente y especializada, porque no va a haber contenidos de otras temáticas que suplan sequías, y supone llevar fuera un interés personal, aunque esto no tenga por qué ser un contra.

¿Qué haré? Pues, aunque una vía está avanzadísima, ni idea. Se aceptan sugerencias.

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