Semáforo en verde para BlaBlaCar, ¿es el fin del caso?

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BlaBlaCar, la Confederación de Transporte en Autobús, la demanda por competencia desleal, la desestimación de la suspensión cautelar del servicio… Os acordáis, ¿verdad?

En agosto de 2015 el Juzgado Mercantil número 2 de Madrid admitía a trámite la denuncia de CONFEBUS contra la sociedad francesa que controla la plataforma destinada a la compartición de coche. Unos meses después, en octubre, esta se presentó ante el tribunal para responder ante las acusaciones. Y aunque se denegó la petición de cese de la actividad solicitada por la patronal, el caso continuó su curso.

Mientras, hace poco más de un año, entrevisté a los protagonistas. Ya os lo conté aquí también. Charlé con Rafael Barbadillo, uno de los dos copresidentes de la confederación, y con Jaime Rodríguez, country manager de BlaBlaCar España y Portugal. Posturas encontradas, naturalmente, que a lo largo de los meses apenas variaron. Como quedó claro en otras entrevistas que ofrecieron, como esta a El Confidencial de Barbadillo, una de las más recientes.

El final a la historia, a falta de la resolución del recurso anunciado por la patronal, tuvo lugar la semana pasada. El juzgado cuyo titular es Andrés Sánchez Magro, el mismo juez que ordenó el cierre de Uber tal y como comenzó a operar en España, fallaba en favor de BlaBlaCar en el juicio por competencia desleal. ¿Por qué? Porque según dictamina el tribunal, la actividad de esta plataforma no está sujeta a la ley de ordenación de transporte terrestre:

BlaBlaCar realiza una actividad ajena a la regulada por la LOTT. […] Sin ninguna duda BlaBlaCar ha generado una plataforma no para organizar el transporte, sino para poner en contacto a particulares que quieren realizar un viaje juntos, y compartir determinados gastos del trayecto, y para dar calidad al servicio de contacto ha puesto unos márgenes y unos límites y un formato de actuación.

Además, la sentencia desliza que las acciones que en ella se llevan a cabo son propias de una red social y no de una empresa de transporte. Y constata que los conductores no realizan transportes profesionales porque ofrecen viajes que van a realizar, con acompañantes o sin ellos, con el fin de compartir gastos.

Si nada cambia y el recurso de CONFEBUS ante la Audiencia Provincial de Madrid no prospera, probablemente estemos frente a uno de los mayores empujones dados en España a la economía colaborativa. No es un marco legal como el que demandan no pocas voces, el que esperaríamos, pero sí una necesaria ausencia de incertidumbres.

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