Microsoft, con el Surface Book, sí ha sorprendido

Hace apenas unas horas que ha terminado el evento que en el día de hoy Microsoft celebraba y creo que, como la gran mayoría, uno ha quedado satisfecho. Aunque en esta ocasión no lo he seguido al minuto ya que no me ha correspondido cubrirlo, sí he estado con las orejas puestas en el audio de la retransmisión que resonaba en la redacción de Malavida y he echado luego un buen vistazo a las piezas que mis compañeros han publicado para los Lumia, la Band, las Hololens, la Surface Pro 4 y la gran noticia de la tarde, el Surface Book.

Y decía en la primera frase que uno ha quedado satisfecho, como creo que nos hemos quedado todos, porque los de Redmond han realizado una presentación de altura, una de las mejores que recuerdo del último año con total seguridad. Una que ha conseguido sorprendernos. Porque sabíamos de los Lumia, esperábamos la Band de segunda generación, de las Hololens tampoco nos han dicho nada que no supiésemos y la Surface Pro 4 estaba más que cantada, pero del Surface Book todo, o prácticamente todo, ha sido nuevo.

Recuerdo lo que contaba en aquel pesimista artículo de hace un año y lo que daba pie al que inició hace casi un mes mi vuelta más constante al blog. En síntesis, una falta de emoción ante este tipo de presentaciones, esa sensación de que uno no va a ser sorprendido, esa determinación de que va a ver tecnología que ya conoce porque se ha filtrado o que desconoce pero no le va a provocar ninguna clase de asombro.

Quizás para quien no esté en este mundo, en el de la tecnología y el del periodismo tecnológico, le resulte extraño que la presentación de unos productos pueda llegar a despertar cierta inquietud, pero basta con que se detenga a observar su vida y aficiones para entenderlo. Probablemente es lo que siente cuando en su serie favorita sucede algo que esperaba desde hace tiempo, por primera vez consigue cuadrar en su trabajo un Excel que estaba para dar por imposible o ha asistido a un concierto de un grupo que le encanta; ejemplos pueden hacerse miles.

El asunto es que esta presentación de Microsoft ha sido amena sin entrar en estridencias, ha despertado la curiosidad, ha mantenido el ritmo en lo alto sin dificultad y ha sorprendido, y de qué manera, con lo que en mi opinión es el dispositivo que un importante grueso de usuarios de Surface Pro querían que fuesen sus equipos: el Surface Book.

Inteligentemente su presentación ha ido poco a poco, mostrando detalles por aquí y por allá y reservándose los golpes de efecto importantes para el momento adecuado. Ejemplo de ello, sin ninguna duda en mi opinión, ha sido desvelar que el portátil podía ser también una tableta separándose de su teclado transcurridos un buen puñado de minutos de presentación. Twitter se había llenado de comentarios, más o menos lógicos, sobre cómo copiaba el modelo MacBook de Apple, cómo era en resumidas cuentas la copia de Microsoft de ese equipo. Hasta que la pantalla se convirtió en tableta. Ahí, naturalmente, el grueso de acusaciones ha caído por su propio peso.

En definitiva, como he dicho, la presentación me ha gustado y mi particular análisis en emojis creo que lo ha puesto de manifiesto. Los nuevo Lumia, los primeros con Windows 10, son todo un puntazo con lo bien que parece funcionar Continuum, porque no deja de ser una genialidad tener prácticamente un PC en tu teléfono móvil con solamente conectarlo a una pantalla. La Microsoft Band de segunda generación ha sido la natural evolución, sin mucho más. Las Hololens la flipada, permitidme la palabra, a la que tienen que dar viabilidad. La Surface Pro 4 bien, otra natural evolución. Y finalmente la sorpresa, el Surface Pro, el portátil que se convierte en tableta. Un dispositivo sumamente interesante, con grandes posibilidades y un complicado pero no menos apasionante camino por recorrer. Tengo ganas de ver las primeras impresiones de quienes tengan la suerte de probarlo y los primeros análisis; envidia nos darán con toda seguridad.

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