La información en papel muere… o se transforma

Este fin de semana pasado no debió ser muy diferente a cualquier otro fin de semana en los quioscos, pero para esos freaks del periodismo y la prensa, entre los que me incluyo, era especial.

El viernes aparecía entre los diarios de siempre un periódico distinto tanto por formato, el conocido como sábana, como por periodicidad, semanal. Era Ahora, un semanario sobre política, economía y cultura que se centra en el análisis y el debate sosegado de la actualidad y se encuentra impulsado, entre otros, por Miguel Ángel Aguilar y otros ex de El País. Soledad Gallego, también ex de Prisa, estuvo al principio pero se bajó, según se publicó, por discrepancias.

Por otro lado el domingo tocaba un nuevo estreno, este debajo del brazo de su padre, El Mundo. El otrora diario de Pedro J. Ramírez lanzaba un nuevo dominical con claras intenciones de ser diferente y serlo a lo grande, con estridencias, con llamadas de atención, con discordancias: Papel, dirigido por Javier Gómez, un periodista que desde su antiguo puesto como presentador en laSexta Deportes ya despuntaba en crítica política y social, y no es broma. Por cierto, para los también techies se despejó parte de la incógnita sobre la colaboración tecnológica de Gerard Piqué, el jugador de fútbol. En unos cuantos tuits encadenados lo conté.

Y yo que me fui el domingo al quiosco, a punto de que cerrasen, a por ambas publicaciones.

La revista, que venía en el interior del periódico, fue tan sencilla de conseguir como alargar el brazo hasta el mostrador un poco sobreelevado donde la prensa del día estaba colocada. Conseguir Ahora ya requirió de preguntar al amable distribuidor de la información más tangible por él. “Sí, que salió el otro día… Te lo tengo que ir a buscar dentro”. No le inquirí, pero me quedé con las ganas de saber por qué había retirado un semanario con apenas dos días a la trastienda. ¿No habría vendido ni uno o, quizás, acostumbrado a lo del día a día, pensaba que ya debía llevársela su proveedor? No lo sé, la verdad.

El caso es que el lanzamiento de estas dos publicaciones lleva dándome que pensar últimamente. Hace unas semanas, hablando sobre todo y nada con alguien muy cercano a ser una suerte de voz secundaria de mi consciencia, le decía que en mi opinión el papel iba a quedar relegado al más puro análisis. Para la inmediatez tenemos la radio, la televisión y, por supuesto, Internet. Sobre todo Internet. Cuando pasen unas cuantas generaciones y todo el mundo, absolutamente todo, viva pegado a un ordenador, un móvil o, quién sabe, cualquier otro dispositivo electrónico conectado a la red, ¿qué sentido tendrán los periódicos diarios, por ejemplo? Quizás el mismo que ahora, quizás quedarán por una cuestión de romanticismo, quizás se transformarán. Y es lo que yo creo.

Creo que llegado un momento así, como decía, la información tangible, esa hecha con celulosa, virará al análisis. Quizás todos se conviertan en semanales, quizás la apuesta por el papel que hacen medios puramente digitales como eldiario.es o InfoLibre sirva de ejemplo y solamente veamos en papel especiales sobre temas concretos. El análisis razonado siempre me ha parecido sumamente necesario, la crítica, la quietud con la que se ven los asuntos en perspectiva, lo frío tras lo caliente cuando no estamos hablando sobre cualquier tema. Lo mío es una observación muy vaga y unas divagaciones sumamente sustentadas en el aire, lo sé, pero no creo que vaya demasiado desencaminado de lo que vendrá.

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  1. El semanal 'Ahora' y el maldito dinero - 18/10/2016

    […] La irrupción de Ahora en el panorama periodístico español me vino de perlas para desarrollar y exponer mi reflexión personal acerca del futuro de la prensa escrita, del papel que se toca, huele y rasga. […]

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